El interiorismo aplicado a la hostelería, ha dejado de ser un elemento meramente accesorio, y ha pasado a ser uno de los elementos clave de la estrategia del negocio. En la actualidad, no sólo se va a un bar, un restaurante o una cafetería en busca de una buena oferta gastronómica; se va en busca de una experiencia inolvidable que despierte todos los sentidos. La atmósfera, la luz, la acústica y, cómo no, la elección de los elementos decorativos y el mobiliario son piezas clave en el modo en que se puede percibir la marca. Un buen diseño favorece que haya más comensales en un bar, en un restaurante o en una cafetería, el diseño impacta directamente en el tiempo de permanencia, en el ticket medio, en las recomendaciones sobre los espacios de los que se viene hablando en las redes sociales e internet.
El equilibrio entre la evolución de la actualidad decorativa y la funcionalidad es una de las añadidas dificultades a las que se enfrenta el diseñador y propietario a la hora de plantear la distribución de un recinto comercial con el público en mente. Tanto las mesas para hostelería como la sillas, juegan un papel fundamental en cualquier negocio de restauración. Así, la optimización de la superficie destinada a las operaciones comerciales se convierte en esencial para una buena fluidez del paso de personas, tanto clientes como camareros.
Una mala colocación de los elementos hace que el cliente no viva la experiencia del comensal de la misma manera en la que un fast food podría hacer que cualquier comedor, en el que consumidores comunes puedan intercambiar una comida, no exista por sí mismo, sino que el cliente tenga la sensación de estar en un concepto de restauración, donde lo básico se confunde con lo sofisticado. En cambio, una correcta zonificación permite crear distintos ambientes dentro de un mismo espacio, aportando dinamismo y confort. Elementos como revestimientos de pared, iluminación decorativa o vinilos decorativos ayudan a generar identidad y convierten el local en un espacio atractivo y memorable.
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La influencia de la psicología del color y la ergonomía en la restauración
Por otra parte, la estética visual y cromática define de forma inequívoca la identidad corporativa y el concepto gastronómico central del local. Un restaurante de cocina de autor o vanguardista requerirá líneas muy depuradas y un enfoque minimalista que no distraiga de la comida, mientras que una cafetería urbana de especialidad o un bistró tradicional apostarán por corrientes más cálidas como el estilo industrial, el diseño nórdico o el encanto vintage. En este juego constante de estilos, los colores de las paredes y las formas geométricas de los asientos determinan el dinamismo y la energía del espacio. Las texturas textiles, los acabados metálicos y las líneas orgánicas no solo cumplen una función decorativa esencial, sino que invitan al confort físico y comunican sutilmente al cliente el tipo de servicio y atención que se le va a ofrecer durante su velada.
La obtención de una distribución adecuada del espacio del establecimiento parece por sí mismo ser imposible, ya que la primera elección de un mobiliario técnico tiene que predisponerse a que haya una relación equilibrio entre el peso específico del mobiliario técnico como la superficie que se desea dar al establecimiento si se quiere asegurar un comportamiento profesional con las mesas y sillas para hostelería, y si no se desea llegar a la reducción de forma un establecimiento de hostelería a un almacén en el que se engloben un montón de sillas, mesas, etc., hasta caer en la forma desgastada de un establecimiento en forma de hostelería.
Terrazas y espacios exteriores
Una variable fundamental del interiorismo contemporáneo son los espacios de intervención híbrida, en especial la conexión fluida entre las zonas de interior y las terrazas exteriores. Para las nuevas modalidades de consumo, el público está valorando mucho las terrazas exteriores, que estén al aire libre y bien acondicionadas.
Diseñar una terraza no se limita, como podríamos pensar, a montar el equipamiento del exterior del establecimiento; sino que es proyectar una extensión coherente, que forme parte de la identidad interior de sus trabajos, por lo que se han de incorporar algunas soluciones técnicas como las de climatización, vegetación, etc… y pero sobre todo piezas de equipamiento exterior en condiciones de aguantar el clima frío, las tormentas de rayos de sol directo o las lluvias continuas, conservando intacto su valor estético.
Los detalles invisibles del éxito con la iluminación y una buena acústica
La iluminación y la acústica actúan como los hilos invisibles que terminan de coser la atmósfera de cualquier local de hostelería. Una iluminación demasiado directa o fría puede arruinar la calidez de los materiales, haciendo que maderas nobles parezcan artificiales o que los textiles pierdan su textura. El uso de luces indirectas y focos puntuales ayuda a focalizar la atención y a generar intimidad.
Asimismo, un acondicionamiento acústico deficiente que genere eco impedirá una conversación fluida, invalidando cualquier esfuerzo invertido en comodidad y decoración. Integrar paneles fonoabsorbentes, lienzos de tela en las paredes o tejidos pesados ayuda a amortiguar el ruido, garantizando un confort integral. En conclusión, invertir en soluciones técnicas especializadas y entender el espacio como un ecosistema completo es la única garantía para construir un negocio gastronómico verdaderamente exitoso e inolvidable.
Colores cálidos vs. tonos fríos
Los tonos cálidos como los terracotas, ocres y maderas naturales estimulan el apetito y fomentan una sensación de hogar, siendo ideales para locales donde se busca una estancia prolongada y relajada. Por el contrario, los contrastes cromáticos vivos o las estéticas ultra-minimalistas con colores fríos son idóneos para conceptos de restauración rápida, donde se busca una mayor rotación de público. No obstante, independientemente de la paleta elegida, el confort físico es el pilar sobre el que se asienta la fidelización. Un asiento que descuida la postura o una superficie inestable pueden empañar por completo el menú más exquisito del mundo.




